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PIEL MIXTA-GRASA: CONSEJOS Y TRUCOS

PIEL MIXTA-GRASA: CONSEJOS Y TRUCOS

¿Sabías que según tu tipo de piel, necesitas unos cuidados específicos? Hoy nos centraremos en la piel mixta con tendencia grasa o piel grasa: cómo hidratarla, cuidarla y controlarla para evitar los indeseados efectos del exceso de sebo.

La piel mixta se caracteriza por tener dos zonas claramente diferenciadas en cuanto al balance de sebo: una zona grasa y una zona normal o seca. Es una piel difícil de complacer ya que cuenta con necesidades opuestas en distintas partes. Normalmente "la zona T" (zona de frente, nariz y barbilla) suele ser la zona más grasienta, mientas que las mejillas y pómulos, suelen secarse más, incluso llegando a descamarse en invierno. Este sería el patrón más habitual, pero también se pueden observar zonas distintas a las mencionadas con perfil mixto.

La piel grasa en cambio, carece de zonas secas. Es una piel que suele exudar sebo con mayor facilidad que el resto, tanto en la "zona T", como en mejillas. Es más propensa a la aparición de puntos negros, espinillas o acné. Suele ser una piel más gruesa, poco sensibilizada, ya que el manto lipídico (aunque parezca que todo sean desventajas, no es así) actúa como protector.

El problema de la piel grasa es que si no la tenemos controlada con cuidados específicos, puede alterarse: con acúmulo de suciedad en los poros (puntos negros), poros dilatados, brillos, acné y pequeños quistes de grasa (o espinillas "sin cabeza").

¿Cómo cuidar la piel mixta-grasa?

- 1) LIMPIEZA: La limpieza es extremadamente importante en todo tipo de pieles, pero cobra más protagonismo en pieles más grasas porque acumulan un mayor manto de impurezas que puede taponar los poros y dificultar la normal renovación de piel. La limpieza debe ser a diario (mañana y noche) y con un limpiador específico para nuestro tipo de piel, que sea capaz de limpiar y arrastrar el exceso de sebo y deje la piel receptiva para el resto de tratamientos.

- 2) HIDRATACIÓN: Todavía existe la creencia de que la piel grasa no necesita hidratarse, ya que genera por sí misma la lubricación necesaria. Esto es un grave error. La piel grasa necesita ser hidrata y protegida del mismo modo que el resto de pieles. Después de la limpieza, la piel queda expuesta ya que hemos destruido su manto hidrolipídico con el que se siente "confortable". Si no la hidratamos, creamos una dinámica en que las glándulas sebáceas se ven obligadas a generar dosis más altas de sebo de inmediato para solucionar la sequedad de la dermis y equilibrarla. Por el contrario, si hidratamos convenientemente, la piel no se siente desequilibrada, y controlamos mucho mejor la grasa. Cuando hablamos de hidratar convenientemente queremos puntualizar en que nuestra hidratante debe ser específica (como el limpiador) para nuestro tipo de piel. Una crema para piel grasa normalmente se presentará en una textura ligera (fluido o emulsión): deberá ser una crema oil free o no comedogénica, que sea rica en agua (agua termal, agua floral), mejor si está enriquecida con ácido hialurónico (que retiene el agua en las células y evita la deshidratación cutánea, lo que nos ayuda a producir menos grasa) y por último que entre sus ingredientes principales (los primeros de la lista) no esté el alcohol. El alcohol nos da la impresión de que la piel se ha quedado matificada, pero su única función es resecar y agredir la piel. Otro punto a favor para una buena hidratante es que llevase un ingrediente equilibrante o seborregulador, para lograr, aparte de hidratación, un tratamiento.

-3) ACEITE NOCTURNO: Un truco para controlar el sebo de la piel está en el uso de aceites (sí, aunque parezca contradictorio). Existen aceites no grasos que ayudan al equilibrio de la piel y dan resultados espectaculares como equilibrantes y como tratamientos antiedad. Destaca el aceite de jojoba, el cual aunque comunmente se llame "aceite" es un "cera líquida". Un elixir rico en ceramidas que hidrata, suaviza la piel, la equilibra y la nutre. No hay un sérum mejor para una piel grasa que el aceite de jojoba. Aunque al principio nos "asuste" su textura aceite, con muy poquita cantidad conseguimos un tratamiento global nocturno que ha solucionado el problema de muchas pieles mixtas y grasas.

- 4) EXFOLIANTE Y MASCARILLA SEMANAL: La exfoliación es un tratamiento mediante el cual, pequeñas partículas son masajeadas sobre la piel con el fin de retirar de forma efectiva la capa más superficial de la dermis (compuesta en su gran mayoría por células muertas, que iban a desprenderse igualmente). Retirando uniformemente esta capa, estimulamos la dermis, entrando en un proceso de renovación celular más activo: produciendo más colágeno y elastina. De esta manera, la piel se mantiene más jóven, y los tratamiento que apliquemos a continuación penetrarán más eficazmente. El siguiente paso sería una mascarilla purificante, que absorba toxinas y suciedad desde las capas más profundas. Recomendamos mascarillas naturales a base de arcillas puras o carbón activado. Estas mascarillas ayudarán a la piel a equilibrarse y mantenerse más limpia. Tras la mascarilla hidrataremos de forma habitual con nuestra crema o aceite.

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